ZEN Y POLÍTICA
Aristóteles definía la política como "el arte de lo posible" Hoy día tenemos la sensación de que es más bien el empeño en lo imposible. En ese sentido, los ciudadanos tenemos que asistir impávidos a una especie de diálogo de sordos entre nuestros representantes, que aparentan estar movidos únicamente por el sectarismo y la parcialidad y son incapaces de ir construyendo un conjunto de acciones comunes y consensuadas que den respuesta a los problemas que todos sabemos que están encima de la mesa. Cuando la palabra y el diálogo son infructuosos, quiere decir que el pensamiento está cautivo. Cautivo por la ambición, por el miedo, por la ideología rancia y por las creencias inmovilistas, y eso nos lleva a la ausencia de creatividad y de generosidad. No es una actitud extraña a la historia de la humanidad. En definitiva, sobre esa actitud se han construido los dogmatismos, la tiranía de las ideas y el pensamiento, sobre la vida y sobre la realidad. Cuando la mente, los p...