¡LAVA TU CUENCO!
U N DISCÍPULO pregunta a su maestro (Zhao Zhou),maestro, acabo de entrar en este monasterio, por favor, instrúyeme. El maestro le responde, ¿ya has tomado tu desayuno? el discípulo responde: No maestro me importa sobre todo la instrucción. El maestro entonces le dice: Ve a desayunar. Al día siguiente se repite la escena y el discípulo le dice: maestro instrúyeme en la iluminación. El maestro repite ¿Ya has tomado tu desayuno? El discípulo inmediatamente responde: Sí maestro ya lo tomé. Entonces el maestro lo mira intensamente creando una expectativa complaciente en el discípulo y le dice con serenidad, muy bien, entonces... lava tu cuenco. Esta historia es la vida. Nuestra vida se consume en las expectativas. Miramos las cosas esperando que cambien, nuestra mente se devana en pensamientos sustitutorios de la realidad. Miles de posibilidades de lo que no es, para que el ego se pueda refugiar en un mundo creado a su gusto... pero que no es el que en ese momento está ahí. Por eso,...