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Mostrando las entradas etiquetadas como IMPERMANENCIA

OTOÑO: PRESENCIA Y CAMBIO

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Casi sin darnos cuenta el Otoño nos muestra el cambio continuo.   La práctica de zazén consiste en reconocer lo que está fluyendo sin apegarse a nada de lo que surge. Por eso, la experiencia del otoño es especialmente inspiradora para la práctica. El otoño nos introduce en la paulatina desaparición. Desaparición de las hojas en los árboles, de las flores, de la luz... del calor. Todo nos habla de impermanencia y cambio. Un poema zen dice:  “Los árboles meditan en otoño. Gracias a ello, florecen en primavera; dan sombra y frutos en el verano y se despojan de lo superfluo en otoño” . Todo esto suena muy poético y soy consciente de que muchas personas que en estos momentos están envueltas en tribulaciones, viviendo los cambios con gran dolor y seguramente resistiéndose con esa frase que a todos nos taladra la mente: ¿Por qué a mí? quizás no la compartan. La poesía zen no es una evasión de la realidad, sino una mirada al fondo de la misma. Se trata de un impulso irrefr...

BELLEZA ESCONDIDA.

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M uchas veces tenemos la experiencia de sentirnos sorprendidos por algo o por alguien. Son esas realidades de la vida que se salen de aquello a lo que nuestra mente se acostumbra y atrae nuestra atención, aunque sea fugazmente. La mayoría de las veces no damos mucha importancia a esos momento preciosos. Luego, por otra parte, pretendemos centrar nuestra atención muy concienzudamente en la práctica de zazén o en la meditación formal cuando estamos sentados, esperando que ocurra algo maravilloso. ¿No es una contradicción? Esperamos algo maravilloso y cuando eso maravilloso surge no nos damos cuenta. Ironía de la vida. La belleza escondida es una ocasión única de reconocer el momento presente en toda su expresión de impacto en los sentidos. No se trata de saber vivir, se trata de vivir, decía R. Panikkar. Vivir es oler, gustar, ver. Inmediatez con el todo expresándose en cada pequeño detalle de la existencia. 

Cultivar la Sabiduría

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C ultivar la Sabiduría ha sido desde la antigüedad el objeto más preciado del ser humano y el hilo conductor de lo que hoy día llamamos "filosofía perenne". Durante muchos siglos, cada cultura desarrolló una manera de cultivar la sabiduría basada en sus cosmovisiones y creencias pero en todas ellas aparecen elementos comunes que nos hacen ver que la sabiduría es un patrimonio de la humanidad y no de esta o aquella cultura.  Cultivar la sabiduría no es tener erudición, ni acumular conocimientos ni tampoco reflexionar sobre el origen de la realidad o la manera en que nos relacionamos con ella. La sabiduría es "saborerar" la experiencia. No es describir la manzana, ni saber su origen o tipo de variedades ni conocer la tierra en la que se cultivó... es morder la manzana, cerrar los ojos y dejarse inundar por su sabor, olor y textura. Estos pequeños momentos de la vida son sabiduría. Pero ¿por qué no somos sabios? Porque esos momentos son fugaces y siempre h...

VIGILANTES

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L a palabra "vigilantes" viene del término vigilia, que es el nombre que nosotros damos a la conciencia común, la que tenemos desde que nos despertamos hasta que nos volvemos a dormir y significa estar despierto. Pero ¿En verdad estamos despiertos? En la conciencia de vigilia se mezcla la imagen que nos hacemos del mundo a través de la percepción y las ensoñaciones, pensamientos teñidos de emoción y fantasía, deseos, y arrepentimientos. ¡Los hubiera y tendría!. Esos verbos que presentan la irrealidad. Estar vigilantes de verdad es cultivar la actitud de quien vive y no quiere escapar ni un segundo de lo que el bullir de la existencia le depara en cada instante. La vigilancia se fortalece en el ejercicio de zazén. En la postura de meditación simplemente estamos vigilantes. Ni dormidos, ni ensimismados, sino presentes en el ahora y clavados en la tierra como los mojones que marcan el camino y observan impávidos el devenir de peregrinos y el trasiego de transeúntes....

DOCTA IGNORANTIA

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E l búho ha sido siempre un símbolo de la sabiduría. ¿Será por su mirada penetrante? Cuando lo miro, me fascina esa inmovilidad escrutadora. Penetrar con la mirada la naturaleza de la realidad, eso es sabiduría.  A diferencia de la erudición, que es aumentar los conocimientos adquiridos de oídas y fijarlos en nuestra memoria, la sabiduría es penetrar en la esencia de la realidad. La sabiduría es experiencia, es vida, es conciencia existencial. En nuestra sociedad se sobrevalora el conocimiento y la erudición. Admiramos a las personas que opinan y discuten en tertulias. Nos impresiona la persona que es capaz de conversar con conocimiento de un tema y que tiene criterio a la hora de enjuiciar la realidad.

MOVIMIENTO

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H oy durante zazén he experimentado de forma muy clara el fluir de mi realidad vital en un vertiginoso y permanente desaparecer centelleante. Normalmente uno se sienta y simplemente está ahí parado, quieto. Solo respirando. El ir y venir de la respiración es como un vaivén de mecedora, como el oleaje del mar en la orilla. De repente, sin darse uno mucha cuenta llega un momento en que ese respirar se hace respirado. Algo que sucede. Con el tiempo van desapareciendo las tensiones en el cuerpo y se experimenta un grado de relajación agradable que dura casi todo el tiempo de zazén. Las tensiones se observan aquí o allá y uno experimenta cómo se van disolviendo poco a poco y vuelve ese estado de relajación y estabilidad, que en términos generales es muy agradable. Alerta sin tensión. La práctica meditativa es un ejercicio en el que la conciencia se extiende a los poros de la piel, a los huesos, a los tendones, a los músculos, a la sangre y a los órganos todos. El fenómeno corporal íntegr...

SALIR DE LA CUEVA

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Hace unos días que no escribo. Y aunque ha habido diversas razones, en último término, creo que ha sido fruto de una crisis de palabra. Escribir no es algo que me cueste. Al contrario. Los temas surgen, y la vida es tan rica, son tantas las circunstancias que hacen que la conciencia se fije y conecte con la experiencia de la presencia de ser en todo que hay muchas razones para escribir. Pero durante este tiempo en que abría el blog y luego lo cerraba, he experimentado una y otra vez lo efímero de la experiencia. Una palabra, es como un fuego de artificio. Explota en mil colores centelleantes y luego se disuelve. Decir, es ya lo dicho y lo dicho ya pasó. Ni Buda ni Jesús escribieron nada. Somos los ignorantes los que nos atrevemos a escribir porque no soportamos la futilidad e impermanencia de la realidad. Queremos sujetarla entre las manos y disponer de ella una minuto después y luego otra vez y otra. Por eso hemos inventado la escritura para sujetar el pensamiento que es en...

¿IMPERFECCIÓN?

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¿En qué te has fijado al ver esta imagen? ¿En las 6 picas doradas, perfectas, idénticamente recortadas en el azul del cielo o en la que falta?. ¿Vemos más lo perfecto o lo que está roto? ¿Nos detenemos en lo bello, en los mil detalles de vida que nos rodean, desde poder respirar con salud o con más salud que enfermedad mañana tras mañana, o por el contrario nos fijamos en esa molestia o incomodidad que nubla nuestra visión de la totalidad? Piénsalo. Estamos programados para detectar lo que no tenemos, lo que nos falta lo que podríamos tener, lo que perdimos... mas que lo que tenemos. Y así sufrimos, porque vivimos en la carencia y en el sentimiento de pérdida. Con nuestra educación hemos creído que el progreso se basa en la dinámica de carencia-deseo. Si detecto lo que no tengo, surge la necesidad de tener (deseo) y con ello me pongo en movimiento para conseguirlo y así indefinidamente. Esto es "progreso" (en latín significa caminar hacia adelante). Pero qué ocurriría si...

AGUA VIVA

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En nuestro imaginario ancestral, el agua ha significado la vida. No se trata de un símbolo aleatorio, es evidente que nuestra supervivencia como seres vivos ha estado vinculada al agua ya que somos mayormente agua, Pero, al igual que el agua fluye y nunca es la misma, no se detiene nunca y adopta la forma de cualquier recipiente con total flexibilidad, nuestro ser fluye igualmente sin detenerse un instante: de nuestro ser hoy hacia a nuestro ser después. Nunca somos lo mismo. Si tenéis alguna duda al respecto basta poner una fotografía vuestra de hace unos años en el espejo y ver la diferencia. Una fuente constante de sufrimiento es resistirse al cambio. Al cambio de los años, sin duda, pero también al cambio de trabajo, al cambio de ciudad, al cambio de colegio, al cambio... Nuestra sociedad nos propone como modelo la estabilidad, la fijación a los principios inmutables. De jóvenes se busca la innovación, la mente es más flexible y dinámica, luego poco a poco uno se va resistiend...

EL GUSTO ZEN

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El fin de la práctica zen no es un estado a conseguir, ni una meta a alcanzar, sino ver simplemente lo que ya es. Ver en la realidad en su propia naturaleza. La pregunta que nos hacemos a menudo es ¿Por qué tenemos tan afianzada una visión y experiencia de la realidad tan lejana de lo que es en realidad? ¿Por qué vivimos la experiencia bajo la ilusión? Sin duda estas preguntas pueden sorprendernos, pero más importante es el hecho de podernoslas hacer. Si no las pudiéramos  hacer viviríamos en la ilusión de forma permanente e irremediable con el consiguiente sufrimiento, pero al generar la duda en nosotros, al preguntarnos si podemos experimentar la realidad de otro modo abrimos una puerta hacia la experiencia de libertad que nace del alumbramiento de la sabiduría de la conciencia de ser, del puro ser. A esto se le llama "el gusto zen de la realidad". Este gusto zen se muestra en la conciencia permanente de los pequeños detalles. En la forma de hablar, en el momento de ha...

IMPERMANENCIA

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En Chile hemos vivido estos días una tragedia de grandes proporciones. Los que además nos encontramos en las proximidades de Valparaíso y hemos recorrido sus calles y plazas pintorescas y conocemos la personalidad marcada de los porteños, su espíritu cosmopolita y su creatividad e imaginación nos sentimos golpeados por la tragedia vivida, más allá de causas posibles y análisis técnicos, la tragedia humana se impone y es ella la que nos golpea la mente. La imagen del fuego devorador sin piedad, sin lógica alguna en su impulso contínuo destructor nos coloca una vez más ante la impermanencia de las cosas. También de nosotros mismos. Llevo más de 25 años practicando zen y siempre que mi práctica me aproxima a la experiencia de la impermanencia, a la experiencia de no-yo a la ausencia de identidad esencial de la realidad, siento una mezcla de paz sublime y libertad interna, a la vez que inseguridad e incertidumbre, todo a la vez. Seguro que me queda mucho en el camino de la sab...