IMPERMANENCIA
En Chile hemos vivido estos días una tragedia de grandes proporciones. Los que además nos encontramos en las proximidades de Valparaíso y hemos recorrido sus calles y plazas pintorescas y conocemos la personalidad marcada de los porteños, su espíritu cosmopolita y su creatividad e imaginación nos sentimos golpeados por la tragedia vivida, más allá de causas posibles y análisis técnicos, la tragedia humana se impone y es ella la que nos golpea la mente. La imagen del fuego devorador sin piedad, sin lógica alguna en su impulso contínuo destructor nos coloca una vez más ante la impermanencia de las cosas. También de nosotros mismos. Llevo más de 25 años practicando zen y siempre que mi práctica me aproxima a la experiencia de la impermanencia, a la experiencia de no-yo a la ausencia de identidad esencial de la realidad, siento una mezcla de paz sublime y libertad interna, a la vez que inseguridad e incertidumbre, todo a la vez. Seguro que me queda mucho en el camino de la sab...