EL ARTE DE LO SUTIL
La práctica zen es el arte de lo sutil. Cuando miramos esta maravilla de la naturaleza que es el diente de león sabemos que el más leve movimiento hace que las semillas voladoras se desprendan y en un instante se deshace la hermosa forma de globo de esta planta. Algunas veces cuando practicamos meditación, en el fondo más oculto de nosotros mismos, puede surgir un sentimiento de complacencia, de sabernos diferentes, de haber sido capaces de superar dificultades físicas, mentales o emocionales y de, a pesar de ello, mantenernos firmes en el ejercicio. Cuando damos cabida a ese sentimiento es muchas veces porque nuestra práctica ya es avanzada y la meditación no supone un gran esfuerzo, sino un estado ecuánime y agradable que se mantiene de forma más o menos habitual. Pensamos que el trabajo ha merecido la pena, que hemos cosechado frutos de serenidad, paz, control de nosotros mismos, confianza en la vida etc. En definitiva, nos sentimos más felices y eso aumenta esa suti...