DESIERTO
Hoy, como tantas otras veces en mi vida, la sentada ha sido un desierto, árido y lleno de fantasmas y espejismos. Un aluvión permanente de pensamientos sin control, dolor en una rodilla que tengo un poco dañada y miedo. Una sensación de angustia que una y otra vez me ha asaltado en forma, unas veces de pensamientos, y otras de puras sensaciones. Una especie de vacío que se vuelve náusea al ascender y crea una pequeña taquicardia al descender, junto al inspirar y espirar. Una y otra vez. Es de esas veces que cada respiración es un acto de consciencia contra viento y marea. Vamos, otra vez y otra, y otra más.Vamos. A lo largo del ejercicio he estado a punto de parar el reloj (siempre medito con reloj de cuenta inversa y lo pongo a 45 minutos) varias veces. Me he sentido en varios momentos como Ulises atado al mástil del navío y oyendo esos cantos de sirena enloquecedores que pugnan por sacarte de tu lugar y abandonarte a toda suerte de impulsos escapistas de la realidad. Es como un ...