SALIR DE LA CUEVA
Hace unos días que no escribo. Y aunque ha habido diversas razones, en último término, creo que ha sido fruto de una crisis de palabra. Escribir no es algo que me cueste. Al contrario. Los temas surgen, y la vida es tan rica, son tantas las circunstancias que hacen que la conciencia se fije y conecte con la experiencia de la presencia de ser en todo que hay muchas razones para escribir. Pero durante este tiempo en que abría el blog y luego lo cerraba, he experimentado una y otra vez lo efímero de la experiencia. Una palabra, es como un fuego de artificio. Explota en mil colores centelleantes y luego se disuelve. Decir, es ya lo dicho y lo dicho ya pasó. Ni Buda ni Jesús escribieron nada. Somos los ignorantes los que nos atrevemos a escribir porque no soportamos la futilidad e impermanencia de la realidad. Queremos sujetarla entre las manos y disponer de ella una minuto después y luego otra vez y otra. Por eso hemos inventado la escritura para sujetar el pensamiento que es en...