ILUMINACIÓN
Durante miles de años el ser humano ha tenido un anhelo de perfección, de salvación, de alcanzar un estado que le permitiera superar las limitaciones de cada día. Este anhelo se ha traducido en preceptos morales: "tengo que hacer y comportarme correctamente"; en prácticas ascéticas: "Tengo que controlar mis impulsos y mis emociones negativas"; en búsqueda de sabiduría: "Tengo que conocer bien las tradiciones espirituales para incorporarlas en mi vida" o bien en prácticas rituales que me conecten con el más allá de alguna manera y que me permita hacer este más acá un poco más llevadero. En el fondo queremos ver a nuestro yo puro y perfecto sin nada de lo que avergonzarnos. Pero la verdad es que los grandes maestros espirituales nos han transmitido algo diferente. Todo está bien. Lo que hay es perfecto, porque es lo que hay. ¿Cómo poder combinar este anhelo de perfección con la experiencia espiritual de que todo es perfecto? Sólo hay una manera, cambiar...