El zen no es una filosofía, ni es una religión. La filosofía es aplicar la inteligencia a la comprensión y explicación de la realidad. En la filosofía sólo interviene la mente intelectual que crea unos modelos interpretativos que justifican las relaciones de las cosas entre sí y con nosotros. La mente intelectual se mueve entre análisis, hipótesis, síntesis, deducciones, causas y efectos. Pero la mente se encuentra separada de la realidad, como quien mira un espejo.Esta separación puede ser útil y productiva, ya que analizados los modelos nos permite aplicarlos a aspectos concretos de la vida y mejorarla, pero tiene sus límites. La religión, en cambio, es una reestructuración emocional de la vida en base a una creencia que distribuye valores positivos y negativos a las cosas y a las acciones y que crea vínculos a través de rituales con entidades no visibles ni experimentables con los sentidos. Por lo tanto, el zen ni es una filosofía ni es una religión. El zen no habla de "ot...
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